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Introducción acerca de los evangelios


Aunque dedicaremos más adelante un capítulo para hablar de cada uno de los  evangelios, para fines de contexto y mejor entendimiento queremos definir el término evangelio. La palabra evangelio viene del griego euaggelion (euangelion) que significa literalmente “buenas noticias” (eu es “bueno” y “angelos” es mensaje o noticia). La buena noticia comienza con la mala noticia de que somos pecadores, hemos sido hallados faltos ante Dios y debemos arrepentirnos de nuestros pecados porque estamos condenados. La buena noticia es que a pesar de esto, Dios ha hecho provisión y envió a su hijo en rescate por muchos, para que todo aquel que en El cree, no se pierda mas tenga vida eterna. Mateo dice que Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, “enseñando en las sinagogas de los judíos, y predicando el evangelio del reino…” (Mat.4:23; 9:35). De hecho Marcos comienza su evangelio con esta misma palabra, diciendo “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios” (Mr.1:1)

Los evangelios son más que simplemente biografías de Jesús. Contienen muy poco acerca de su niñez y  sus primeros años, no dicen nada acerca de la adolescencia y juventud, y tienen muchos detalles de su última semana de vida en la tierra.

Durante 30 años después de que el Señor resucitó, los apóstoles declaraban las buenas nuevas acerca de Cristo por la predicación verbal. Mientras tanto se coleccionaban algunos escritos acerca de lo que Jesús dijo e hizo. Eventualmente todos estos escritos y el testimonio oral de la gente que lo vio y lo siguió sirvieron para componer en distintos contextos, lo que hoy conocemos como los cuatro evangelios.
Los evangelios constituyeron una buena fuente de respaldo para la predicación apostólica, y con el paso del tiempo fueron aún más indispensables ya que la gente que había testificado sobre estos hechos eran cada vez menos por el paso del tiempo.
Cada evangelio tiene sus características que lo hacen diferente el uno del otro, lo cual será estudiado más adelante en otra lección. Mientras tanto debemos agradecer al Espíritu Santo por recordar a los autores las cosas que el Señor hizo y dijo (Juan 14:26) ya que entre los cuatro nos dan una visión comprensiva de Jesús, en lugar de tener una sola fuente, o en lugar de no tener ninguna. Imagínense qué triste sería que tuviéramos todo el Nuevo Testamento con la doctrina apostólica, pero sin saber cómo se cumplió en Jesús la promesa del Padre, y cómo predicó y sanó enfermos y cómo se sintió cuando habitó entre los hombres y cómo le crucificaron, etc., etc. Cada uno de estos retratos en los evangelios, tiene algo importante que aportar al todo. Tomemos la mayor atención en estudiar conjuntamente con la biblia esto cuatro evangelios que nos traerán luz para mayor entendimiento de ella. Están preparados de una forma sencilla para el facil entendimiento, pero no por eso menos importante a la hora de evaluar su contenido  y desarrollarlo para capacitarnos y en nuestra vida personal poner por obra cada una de  las enseñanzas que encontramos de parte de Nuestro amado Señor Jesús el Cristo.

© 2018 Instituto Biblico Berea

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